El mundo NO va a peor.

sin-tituloEn muchas de mis últimas intervenciones y de especial manera las que he tenido en el marco del Rotary Club, he querido resaltar que la sociedad es cada vez mejor y que existe más voluntarismo para ayudar a los necesitados, e incluso el mundo mejora día a día por la suma de intereses de todos, de la población y de las instituciones en mejorar el mundo.

Lejos de impactar y lograr mi objetivo en esos actos, veo en cambio que todos me miran mal; imagino que están pensando en esos momentos en que soy un inconsciente optimista, que no me entero, … otros pensarán que como a mi no me falta nada de lo más imprescindible, pienso que todos viven igual (¡!).

Pues bien, hace unos días leía con satisfacción un artículo en ELPAIS firmado por Kiko Llaneras y Nacho Carretero que titulaban así: “A pesar de que los partidos populistas se aprovechan del pesimismo de la población, estamos mejorando en casi todos los parámetros”.

Es cierto lo que dicen, que pese a que los datos (y los aportan) demuestran que tanto el nivel medio de Renta (PIB por habitante), del nivel de Educación, d Esperanza de vida o de Mortalidad infantil mejoran, la mayoría de la gente cree que el mundo empeora. Sigue leyendo “El mundo NO va a peor.”

Medellín, la tecnología no lo es todo

La ciudad colombiana es un referente, siempre, de “urbanismo social”; continuamente surgen comentarios sobre esta ciudad en charlas en las que participo; son muchas las ocasiones, ecities-medellin_optimizedn las que yo mismo, mi interlocutor o cualquier otro asistente, hago o hacen referencia a esta ciudad de Medellín. No obstante, la ciudad no es un modelo en cuanto a niveles elevados de tecnología que incorpora. La conclusión que podemos extraer de todo esto es bastante evidente: la ciudad más “inteligente” no es siempre la que tiene más tecnología, sino que hay otros factores mucho más importantes, concretamente, la habitabilidad y la sostenibilidad.

La incorporación de la tecnología está bien, siempre y cuando no se utilice como un fin, sino como medio para mejorar la vida de las personas que habitan la ciudad y mejorar la gestión de los recursos. Desde este perspectiva, la “ciudad más inteligente” o a la que deberíamos aspirar en un futuro, será aquella que logre los niveles más elevados de habitabilidad para sus habitantes y de sostenibilidad de cara al futuro, independientemente de los niveles de tecnología que emplee para lograrlo. Sigue leyendo “Medellín, la tecnología no lo es todo”

Mí último Libro (próxtte. en librerías):

Ciudad Inteligente, ciudad al fin y al cabo.

Hablar de Smart City (Ciudad Inteligente), no es trabajar en proyectar un destino, sino trabajar en un presente; es una forma de pensar, de liderar una ciudad y de ajustarla al desarrollo mismo de la civilización, de la que es su fundamento básico.portada-ciudadinteligente

Este libro ofrece una diferente visión sobre las ciudades inteligentes; siendo una crítica constructiva que se implica en ofrecer respuestas a los problemas que limitan el desarrollo, analizándolos desde una perspectiva global.

Es una libro que ofrece nuevas visiones para analizar las ciudades desde el punto de vista del entorno natural que las rodea, de las personas que la habitan y de los que las gestionan y gobiernan.

En él se da una visión amplia de cómo abordar procedimientos de diseño de Smart City, no únicamente desde el punto de vista tecnológico, sino que analiza la realidad política y sus amenazas, la realidad urbanística y sus complejidades y la oferta tecnológica y su complejidad, sin olvidar el aspecto sociológico y humano de la ciudad.

La tecnología no es nada si no hay marcos legales apropiados, planeamientos urbanos adecuados, mentalidad política abierta y ciudadanos implicados. Creatividad y economía son los ejes para crear la Nueva Ciudad, y en este libro se da a conocer cómo potenciar la creatividad y cómo generar economía.

 

Ciudades bajo demanda

(City on demand)

Hemos analizado las ciudades bajo prismas políticos, de la administración municipal, de la demografía, de la economía y desde la tecnología. Hemos visto cómo las ciudades tienen un potencial enorme frente a los países a los que pertenecen; hemos visto incluso que su poder les permite –con alcaldes visionarios, valientes y con espíritu gestor- saltar fronteras y apoyar el crecimiento de sus ciudades, en el fortalecimiento con otras ciudades de otros países, antes incluso en muchos casos, que con ciudades de su mismo país.

Hemos visto y entendido que las ciudades compiten entre sí. En atraer inversión y atraer población, o mejor dicho, traer inversión para atraer población.

Como dato, hay que saber que anualmente, un millón de personas emigran desde los diferentes países latinoamericanos hacia los Estados Unidos, de los cuales de Honduras por ejemplo son 75.000. Mismo movimiento demográfico del continente africano hacia Europa, o de ciertos países asiáticos hacia la Región Arabe u otros aún más tristes si cabe, que huyen de las guerras hacia territorios en donde rehacer unas vidas mermadas por la estupidez, la incompetencia o los intereses humanos. ¿Cómo frenar esa emigración que lleva a la pérdida demográfica de los países, lleva a la desesperación y decepción de los nativos que tienen que huir ante la falta de oportunidades?. Sigue leyendo “Ciudades bajo demanda”