Mí último Libro (próxtte. en librerías):

Ciudad Inteligente, ciudad al fin y al cabo.

Hablar de Smart City (Ciudad Inteligente), no es trabajar en proyectar un destino, sino trabajar en un presente; es una forma de pensar, de liderar una ciudad y de ajustarla al desarrollo mismo de la civilización, de la que es su fundamento básico.portada-ciudadinteligente

Este libro ofrece una diferente visión sobre las ciudades inteligentes; siendo una crítica constructiva que se implica en ofrecer respuestas a los problemas que limitan el desarrollo, analizándolos desde una perspectiva global.

Es una libro que ofrece nuevas visiones para analizar las ciudades desde el punto de vista del entorno natural que las rodea, de las personas que la habitan y de los que las gestionan y gobiernan.

En él se da una visión amplia de cómo abordar procedimientos de diseño de Smart City, no únicamente desde el punto de vista tecnológico, sino que analiza la realidad política y sus amenazas, la realidad urbanística y sus complejidades y la oferta tecnológica y su complejidad, sin olvidar el aspecto sociológico y humano de la ciudad.

La tecnología no es nada si no hay marcos legales apropiados, planeamientos urbanos adecuados, mentalidad política abierta y ciudadanos implicados. Creatividad y economía son los ejes para crear la Nueva Ciudad, y en este libro se da a conocer cómo potenciar la creatividad y cómo generar economía.

 

Smart City, más Marketing que Tecnología

portada-ciudadinteligenteToda empresa que se precie, de telecomunicaciones, de electrónica, de ingeniería, de informática, de infraestructuras incluso, o de medioambiente, etc,  … se ha preocupado de tener un departamento, área o encargado de Smart City o de Gestión de Ciudades o similar.

… Y todos ellos, son ingenieros o tecnólogos en general; cuando realmente tecnología es lo que sobra, lo que faltan son ideas que promuevan la implantación de la tecnología de forma ordenada e inteligente (sí, Smart también).

La Smart City no es tecnología, es un concepto,  basado en reunificar diferentes

tecnologías convergentes, además de infraestructuras y servicios, en un entorno urbano y de aplicación tanto público como privada.

Me remonto al año 2003, cuando las grandes corporaciones tecnológicas empezaban a presentar al Sector Público soluciones de todo tipo para la gestión de Gobierno y poco más. Mientras tanto, esas mismas empresas disponían en sus respectivos portfolios una ingente oferta de soluciones que años más adelante comprendieron que bien podían también ser ofrecidas al Sector Público y en particular a las ciudades a través de sus Municipios.

En aquel entonces, ya me di cuenta que si no se hacía algo allí nadie vendía nada, ni los políticos o funcionarios de la administración pública iban a comprar nada. Fue entonces, cuando pensé que lo que había que hacer es mostrar todo tal como se pretende ver; hacer realidad aquello de “ver para creer”. Fue cuando propuse crear con la ayuda de varios gobiernos municipales, regionales y del estado, además de un importante número de empresas; una ciudad. Iba a ser una ciudad efímera, pero iba a ser una ciudad en la cual cada uno de los ofertantes expusiera su propuesta enmarcada en el ámbito de una ciudad y más concretamente en el ámbito concreto de su instalación o uso; bien sea en medio de la calle, o en un hospital, en un edificio que simulaba la sede de un gobierno, o el que simulaba un hotel, o un banco, o una vivienda, etc.

Así nació COMUNIDAD DIGITAL, reproducción de la primera Ciudad Digital en el mundo que permitió que durante siete días circularan más de 150.000 personas viendo directamente qué es una Ciudad Digital. Era, no solo la primera presentación de lo que años más tarde pasó a denominarse Smart City gracias a IBM, sino que fue la primera vez que las Smart City se apoyaban en el marketing para hacer entender qué es eso de una Ciudad Inteligente.

Pues bien, desde entonces, los tecnólogos no han parado de diseñar propuestas y más propuestas para diferentes “verticales” del sector público y de las infraestructuras y servicios en la ciudad; pero en paralelo sufrían la falta de demanda de los gobiernos y la falta de confianza de los inversores, públicos o privados.

Durante todo este tiempo, he pululado ente los tecnólogos intentando hacer ver que “no solo de tecnología vive el hombre”; que el divorcio que existe entre tecnología y marketing estaba siendo el freno a un mayor desarrollo de la implantación misma de la tecnología y otros servicios en las ciudades.

En esa “Comunidad Digital”, lo que simplemente hice fue poner en común toda la oferta (limitada entonces) que existía para el entorno público o privado en la ciudad; ponerla en común y hacer convivir entre sí a los que se veían como competencia entonces, pero que pasaron esos días, a ser “complementarios”.

El producto estaba diseñado por los tecnólogos, pero los marketinianos tuvimos que mostrarlo de forma coherente.  A partir de ahí, nació el primer programa de Ciudades Digitales que fue poco a poco explosionando a nivel global y dando lugar a lo que hoy conocemos como fenómeno de las Smart City.

Pasaron años desde aquella presentación de la primera Ciudad Inteligente, cuando he vuelto a intentar llamar la atención del sector advirtiendo que las ciudades no se construyen a base de tecnología, que las ciudades se construyen a partir de un proyecto urbanístico previo que defina no solo la distribución y desarrollo de la ciudad en su marco natural, sino el desarrollo demográfico que esa ciudad va a tener, las consecuencias de ello en su desarrollo económico y social y de la definición de las ordenanzas municipales que la permiten desarrollarse de forma controlada.   Fue a partir de ahí cuando empecé a dar el nombre de EFFICIENT URBAN a todo aquello, porque lo que estamos pretendiendo todos, es crear un entorno urbano eficiente, ¿o no es así?. ¿No hablamos de que toda tecnología aporta eficiencia y con ello rentabilidad y funcionalidad a las ciudades? ¿no es cierto que el Urbanismo pues, es la base para el desarrollo de la ciudad?.

Tecnólogos todos, abrazar el concepto de Urbanismo Eficiente porque eso os dará ventas, os posicionará en la realidad de lo que pretendéis hacer modernizando las ciudades con la implementación de las tecnologías.

Entender que los egipcios, los romanos, los árabes de la antigüedad ya implantaban tecnologías en las ciudades, no eran digitales, pero eran a su manera muy eficientes y en algunos casos las hemos seguido disfrutando al cabo de los siglos.

Tecnologías en el mundo hay muchas, hay una oferta increíble; en lo que hay que trabajar es en el diseño de modelos de negocio, modelos de uso, modelos de implantación, modelos de promoción, modelos de atracción del interés de la población, marketing en resumidas cuentas.

El concepto –ya muy manido- de Smart City es un concepto marketiniano no tecnológico. Viene a insinuar cómo y de qué forma hay que hacer uso de las tecnologías en la ciudad. Si la ciudad no es un fin siquiera porque evoluciona día a día, de ahí el cómo siguen cambiando desde aquellas épocas que comentaba de la expansión de los imperios de Roma, o el urbanismo de los árabes o la construcción de los egipcios, ¿por qué la tecnología lo va a ser?.   Las ciudades son un medio para el desarrollo de las civilizaciones, lo mismo que las tecnologías con un medio para el desarrollo de las ciudades a partir de dotarlas de mayor eficiencia.

Dar valor añadido a las tecnologías, pensar en su mejor ubicación en el mercado, analizar la convergencia tecnológica y el mayor potencial que con ella se podría abarcar, es el objetivo de mi trabajo en estos más de trece años trabajando, desde la creación de la primera Smart City, hasta ahora en donde nadie duda del potencial de este vocablo.

Cuando me preguntan qué hago en las Smart City sin ser tecnólogo, me quedo corto con lo que aquí escribo para explicarles que no de tecnólogos es el desarrollo de la humanidad, sino de especialistas de comunicación, de promoción, de sociología, de innovación de ideas.  En el libro que presento quizás ya en un mes (La Ciudad Inteligente, ciudad al fin y al cabo – Ediciones CLV) pongo en manifiesto qué es en resumidas cuentas una Ciudad Inteligente, dejando claro que pese a todo, no es una ciudad futurista, … es una ciudad al fin y al cabo, como la que nuestros antepasados vienen disfrutando.

Perspectiva LATAM

7bdfbeb7-2f9d-4188-be5f-73a82ed4baa7-originalLATAM no es una región en declive, es una región -como el gráfico indica- en crecimiento y si realmente estos países “profesionalizan” su desarrollo y reducen la “politización” de dicho desarrollo, estos porcentajes se quedarán cortos a las grandes oportunidades que se les abre a la región. Desde España muchas empresas ven esta región desde perspectivas equivocadas; la primera es ver a la Región LATAM como un único país y en absoluto esto es cierto.  ¿Cómo veríamos que alguien desdes USA viera a España como a UK, o como a Suecia o como a Grecia (por poner algunos ejemplos).  Cada país americano tiene una identidad propia, una personalidad propia, una problemática propia, una visión particular, …

El individuo, centro de la ciudad

No puedo empezar con la redacción de un libro como este, sin antes atraer el interés del lector a la génesis del concepto “ciudad”. Si a partir de aquí, vamos juntos a analizar el desarrollo del entorno urbano, a analizar qué es o qué no es una Ciudad Inteligente, debemos en pwhy-how-whatrimer lugar tener todos bien claro, que el ser humano es el centro de la ciudad; no los intereses económicos, ni políticos. Por ello mismo, sino existe un compromiso y una propuesta política para reivindicar la posibilidad que las personas sean realmente las “dueñas” de la ciudad, poco o nada podríamos avanzar en lo que a partir de aquí vamos a analizar.

Todo debe empezar por el interior, por el eje de referencia, … por la génesis, el por qué; en este caso el por qué, es el ser humano, lo hacemos por él y solo por él y el respeto a sus derechos.

A partir de esta confirmación, el cómo lo haremos y qué conseguiremos, son conclusiones más debatibles y que las analizamos en cierta medida en este libro.

Frente a los efectos causados por el neoliberalismo, como la privatización de los espacios urbanos, el uso mercantil de la ciudad, la predominancia de industrias y espacios mercantiles, se debe proponer una nueva perspectiva política orientada a ver la ciudad como un derecho de la ciudadanía. Un derecho en sí mismo que contemple los más fundamentales derechos a la vida, al trabajo, al medioambiente, a la convivencia, a la seguridad, etc.

La ciudad fue tomada por los intereses del capital y así dejó de pertenecer a la gente y por ello hay que poner de nuevo al hombre como elemento principal de la ciudad que él mismo construyó. Es preciso pues restaurar el sentido de ciudad, instaurar la posibilidad de la calidad de vida para todos, y hacer de la ciudad el escenario de encuentro para la construcción de la vida en común, en comunidad.

Es esta vida en común, lo que se debe construir sobre la base de la idea de la ciudad como unidad cultural y, en consecuencia, política, donde es posible la expresión de voluntades colectivas. Por el mero hecho de la existencia de la convivencia, hay que tener en cuenta que es un espacio para la solidaridad, pero también lo es como generador de conflicto.   La construcción de la ciudad es la posibilidad de construir una ciudad en la que se pueda vivir dignamente, reconocerse como parte de ella, y donde se posibilite la distribución equitativa de diferentes tipos de recursos: trabajo, de salud, de educación, de vivienda, de seguridad, de participación, acceso a la información, etc.

A partir de que hemos asumido el por qué de la ciudad y de su papel en el desarrollo de las civilizaciones, será cuando nos pongamos a trabajar en el desarrollo de la ciudad -aunque realmente deberíamos mejor decir para quién-, debemos como siguiente paso analizar las necesidades del ser humano, para poder darles respuesta a todas y cada una de ellas y para los diferentes clectivos. Cómo lo vamos a hacer y finalmente qué vamos a ofrecer, qué mejoras, que nuevos servicios sociales o de atracción de inversión.

Todo el mundo debería tener los mismos derechos para construir los diferentes tipos de ciudades que queremos; todos deben tener el mismo derecho a participar en la transformación de la ciudad en algo radicalmente distinto, pero para ello debemos conocer con profundidad el por qué lo hacemos, cómo lo vamos a hacer y qué vamos a ofrecer. Y responder a estas preguntas en medio de intereses particulares –y egoístas a veces- políticos, profesionales, etc.

Nombramiento en AMECI

El Presidente de AMECI y Alcalde de Guadalupe Lic. Francisco Cienfuegos, me entrega el reconocimiento como Asesor Experto en Smart City de la Asociación cuya constitución surge de la sugerencia que yo había hecho dos años atrás al Director Ejecutivo de la CONAMM el Lic. Sergio Arredondo.

Ciudades: símbolo de civilizaciones

Empiezo el libro que acabo de escribircaral-e desde una perspectiva humana, social, histórica; que nos lleve a establecer una primera concepción de la ciudad, como símbolo de civilizaciones, como origen de las civilizaciones en el mundo.   Las ciudades son realmente el producto que surge de la propia evolución social, del desarrollo de la convivencia de las personas en un afán de supervivencia y de socialización. ¿Qué importancia tiene el desarrollo de Ciudades Inteligentes cuando las ciudades son más antiguas que la civilización misma?.

Este libro tiene la tímida ambición de animar a escribir entre todos un poquito de la historia de las ciudades. En nuestras manos está la potestad de diseñar un espacio mejor para nuestros descendientes y que se pueda seguir escribiendo la historia de nuestras ciudades.

En las ciudades han crecido nuestros sueños, en las calles hemos crecido y las casas nos han conocido en nuestro lado más íntimo. Hoy trabajamos en formar parte de la historia de las ciudades, con sus logros y sus fracasos. La vida de los pueblos no empieza con la edificación de las ciudades, sino que las ciudades se fundan sobre la vida de los pueblos.

A lo largo de la historia los poemas han sido la voz de las ciudades, las pinturas han sido los ojos de las ciudades, la música ha sido el canto y el baile de las ciudades, … ¿qué sería de la ciudad de Barcelona sin la Sagrada Familia?, ¿o de Buenos Aires sin los libros de Borges?, ¿o de Ciudad de México son los murales de Diego Ribera?, ¿o de París sin las pinturas de Renoir?, ¿o de San Petesburgo sin los ballets de Tchaikovski?, ¿o de Roma sin sus ruinas que nos recuerdan lo tanto que esa ciudad vivió y supuso en la creación de otras ciudades por el mundo?.

Las ciudades son mucho más que calles y avenidas, mucho más que cemento y ladrillo. A las ciudades las forman las personas, sus pinturas, sus poesías, sus canciones, sus bailes, sus novelas y sus tradiciones; personas comprometidas con su palabra, su pintura, su voz, sus escritos, … las ciudades son patrimonio cultural; son origen y son evolución.

Por ello, ante retos de tecnificar ciudades, no olvidemos el activo que cada ciudad tiene en sí misma y nuestro compromiso con nuestros antepasados y con la cultura y el patrimonio, de mantener e incluso de dar valor y reforzarlo con los nuevos recursos adaptándolo a los nuevos estados de las ciudades.

Porque somos ciudadanos, tenemos el compromiso de construir ciudades que lleguen a ser el mejor reflejo de nuestra vocación de desarrollo; no porque se deslumbre por las edificaciones o por las modernidades implementadas, sino porque hacemos que todos los habitantes de las ciudades tengan acceso a todos los servicios básicos y a los servicios que la civilización pone a disposición del individuo.