La crisis inmobiliaria: un mal necesario.

En el pasado Congreso Internacional de la Comunidad Digital (IFEMA-SIMO, novbre 2005) ya intoduje la variable de la necesidad de un importante revulsivo para que el desarrollo y la implantación del concepto de automatización y control en el hogar (Hogar Digital), se implantase de forma generalizada.

Este revulsivo ha llegado de la mano de una grave crisis inmobiliaria y económica.  Esta crisis, que si bien solo afectara a la restructuración inmobiliaria era precisa y esperada; ha venido agravada por una situación de reajuste internacional de la economía.

La gravedad de ambas crisis: el fin del modelo económico capitalista mundial y la saturación inmobiliaria en nuestor país; vienen a poner orden en el desarrollo del sector económico e inmobiliario; a nivel internacionla el primero, a nivel nacional el segundo.

No creo que la situación de crisis inmobiliaria tenga carácter mundial, es mundial lo que la situación económica-financiera influye en este mercado, pero simplemente eso.  En el caso de los EEUU, además se ve agrabado por el estado de concesión de  hipotecas de alto riesgo; pero en ningún caso, esta situación, como la caída inmobiliaria mundial, tiene que ver con la situación en nuestor país.

Todo mercado cambia, la vida cambia, las constumbres cambian.  Siempre he dicho: “-Lo único cosntante es el cambio”.  Y el sector inmobiliario está cambiando, ha alcanzado el estadio de madurez y está en proceso de cambio al estado de estabilidad, el estado en el que se cosntruye solo lo que se demanda y de la forma en que se demanda.  No debe existir los stocks tan elevados de viviendas que existen, no debe ser el bien necesario para vivir (la vivienda), un bien de especulación y enriquecimiento para todos. Solo cuando se consiga este equilibrio de oferta-demanda y este reconocimiento de la vivienda com bien necesario y no como bien especulativo, la sociedad habrá demostrado madurez y solidaridad.

El capital existente no es la realidad de la sociedad del bienestar; la sociedad del bienestar está suspendida con unos hilos finos y frágiles, y queda sostenida por debajo por nubes de algodón que cuando sople el viento se disipan.  Ese viento ha empezado a soplar, las nubes que sustentatan esa Sociedad “modélica” desaparecen y la fragilidad del modelo se desvanece.  Se descubre que “no es oro todo lo que reluce”; que la vivienda vale lo que vale para todo el que la necesita, no vale lo que alguien queire pagar por ella; que cualqueir bien vale lo que se puede pagar por él en efectivo y no en porcentajes de uso del crédito que hacen confundir la posiblidad de adquisición.  Vivimos en el crédito, vivimos en la nube de que podemos tener de todo, porque el crédito lo soporta todo; pero realmente qué tenemos, aire.  Como es aire la realidad de la economía mundial que se sustenta a su vez por interbancarios y préstamos interestatales.

Un euro no soporta un euro de realidad, un euro de crédito debía ser hasta ahora capaz de sustentar muchos euros de ficción.  La casa no es mía, está hipotecada por el banco y el banco con ese patrimonio propio soporta muchas más hipotecas.  Quiere decir, el euro de un banco da valor a múltiples casas; un euro ya no es un euro, es ficción.

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